El entorno farmacéutico se encuentra con unas exigencias muy claras en cuanto a la necesidad de almacenar datos de los productos que fabrica.

  • Desde los 5 años mínimos para la documentación relacionadas con la fabricación de lotes de producto acabado.
  • Hasta los 30 años exigibles para la obtención de productos y derivados del plasma o la sangre humanos.

La complejidad de sistemas informatizados que actualmente hay en el mercado, así como los cambios de versiones, bases de datos… junto que la gran cantidad de información que somos capaces de generar en la actualidad, implica disponer de unas políticas muy claras de data retention, a la vez que estrategias tecnológicas adecuadas para satisfacer las necesidades de almacenamiento de los datos durante dicho periodo. Y lo que es más importante, garantizar que se puedan recuperar los datos en el momento que se necesiten (que para eso se almacenan).

Hoy en día existe una gran variedad de medios tecnológicos que nos van a permitir implantar estrategias robustas para almacenar gran cantidad de información, pero el talón de Aquiles lo encontramos en procesos de migración de datos entre sistemas. No siempre la información es compatible entre sistemas y se tiene que acabar haciendo cribado de datos… Frente a esta situación, es crucial discriminar qué información es obligatorio mantener y cuál es prescindible. Y la que mantengo ¿puede estar en un formato electrónico inteligible?

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